La calabaza es ese ingrediente que llega cada otoño pisando fuerte, como si se presentara con un «ya estoy aquí, preparad las cucharas». Tiene color, tiene sabor, tiene carácter y, sobre todo, tiene esa versatilidad que la convierte en la mejor amiga de quien disfruta cocinando con productos de temporada. Hoy os traemos tres maneras de cocinarla que nunca fallan: asada, en crema y en postre. Tres caminos distintos para un mismo ingrediente que lo da todo si sabes tratarlo bien.
Asada: sencillez que conquista
Asar la calabaza es como dejar que se exprese. No necesita excesos ni trucos complicados. Unos gajos generosos, una bandeja de horno y un toque de Aceite de Oliva Virgen Extra SPAR bastan para que saque su lado más dulce y aromático. Puedes añadir romero, tomillo o salvia si quieres que la cocina huela a otoño desde el minuto uno. Cuarenta minutos de horno, y tienes un acompañamiento perfecto, una base para ensaladas templadas o un snack saludable que dura días. Es la fórmula más pura para disfrutar su personalidad.
En crema: abrazo en forma de plato
La crema de calabaza es el equivalente culinario a una manta suave en el sofá. Reconforta, calienta y te deja esa sensación de calma que solo dan los platos honestos. Prepararla es facilísimo: saltea cebolla, añade la calabaza en trozos, vierte Caldo de Verduras SPAR y deja que todo se cocine sin prisas. Si quieres darle un giro más vibrante, un toque de jengibre fresco hace maravillas. Al triturar, obtienes una textura sedosa y un sabor que equilibra dulzor y calidez. Ideal para cenas ligeras, para llevar al trabajo o para esos días en los que necesitas algo que cuide de ti.
En postre: la guinda otoñal
Si nunca has hecho bizcocho de calabaza, te estás perdiendo uno de los placeres más sencillos de esta época. La pulpa cocida se mezcla con harina y azúcar SPAR, canela y un chorrito de aceite, y se convierte en un bizcocho húmedo, fragante y lleno de alma otoñal. Funciona para desayunos, meriendas o para compartir en una sobremesa larga. La calabaza aporta estructura y jugosidad de manera natural, así que no necesitas complicarte para que quede perfecto.
La calabaza da para mucho más, pero estas tres formas son un punto de partida irresistible. ¿Y tú? ¿Cómo la cocinas?
























